José, hombre de integridad

“José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando el en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mateo 1:19-20).

La firmeza de lo que creemos se mide por el grado de disposición que tengamos para sufrir por dichas creencias. José era un hombre con creencias definidas. Estuvo dispuesto a hacer lo bueno sin importarle el dolor que le causara. Sin embargo, José tenía otra característica; no solo hacia lo bueno, sino que intentaba hacerlo como se debía.

Cuando María le hablo acerca de su embarazo, José sabía que no era el padre. Como conocía bien a María, al explicarle ella lo sucedido y ver la actitud que tenía hacia la criatura que iba nacer, debe haberle sido difícil pensar que su novia había hecho algo indebido, Sin embargo, alguien era el padre de la criatura y le era difícil aceptar que ese “alguien” fuera Dios.

José decidió terminar con su compromiso, pero estaba decidido a hacerlo de manera que no trajera afrenta a María. Intento actuar con justicia y con amor. Pero Dios le envió un mensajero para confirmar lo que decía María y abrir un nuevo camino de obediencia para José: aceptar a María como su esposa. José obedeció a Dios, contrajo matrimonio con María y respeto su virginidad hasta que la criatura nació.

No sabemos por cuanto tiempo José vivió como padre terrenal de Jesús. Se le menciona por última vez cuando Jesús tenía doce años. Pero José entreno a su hijo en el arte de la carpintería, se aseguró que tuviera una buena educación espiritual en Nazaret, y estuvo llevando a toda su familia en el viaje anual a Jerusalén para celebrar la Pascua, lo que Jesús continuo observando durante sus años de adulto.

José sabía que Jesús era una persona especial desde el momento en que oyó las palabras del ángel. Su creencia firme en ese hecho, y su apertura a las palabras de Dios, lo habilitaron para ser el padre terrenal de Jesús.

Dios te bendiga

Dr. Alfonso Diaz

 

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